Senderistas bajando por un sendero de acantilado hacia una cala con campamento en la costa atlántica de Marruecos
Guías del desierto

Trekking por la costa atlántica de Marruecos: mareas, clima y consejos

Entre Agadir y Essaouira, la costa atlántica de Marruecos se recorre mejor a pie que en coche. Durante decenas de kilómetros, la carretera se aleja del mar y deja libres acantilados, calas, dunas y laderas de arganes que solo se alcanzan caminando. Caminar aquí no se parece a un trekking por la montaña ni por el desierto: el océano marca el paso, las mareas abren y cierran el camino y el clima es otro. Esta guía reúne lo que conviene saber antes de echarse la mochila al hombro.

En pocas palabras

La costa atlántica entre Imsouane y Essaouira es mucho más suave que el interior: según los datos de la NASA, en julio y agosto la máxima media ronda los 28 °C, unos diez grados menos que en Marrakech, y en invierno las noches son templadas. A cambio, sopla más el viento y la humedad es alta. Para caminar por la playa, lo que más cuenta es la marea: hay dos bajamares al día, separadas por algo más de doce horas, y conviene planificar los tramos de arena y las puntas rocosas en torno a ellas. En el agua, cuidado con las corrientes de retorno.

FotosTodas las fotos de esta guía son de Mustapha AIT ISHA, guía de turismo oficial, y fueron tomadas en nuestras rutas a pie por la costa atlántica de Marruecos.

Una costa para recorrer a pie 

Al norte de Agadir, la costa atlántica de Marruecos cambia de carácter. La carretera hacia Essaouira se mete tierra adentro y, entre Imsouane y Sidi Kaouki, el litoral queda casi sin construir: playas largas que nadie ha urbanizado, acantilados de roca ocre, pequeñas calas, dunas que suben desde la orilla y colinas cubiertas de arganes. Los pueblos se sitúan lejos del agua y viven de la agricultura y del argán. En la orilla solo se encuentra, de vez en cuando, algún pueblo de pescadores o un morabito blanco.

Esa falta de carreteras es justo lo que hace interesante caminar aquí. Las etapas de una ruta de varios días rondan los 14 a 18 km y encadenan en una misma jornada arena, sendero de acantilado y pistas entre el matorral. No hay grandes desniveles, pero tampoco es un paseo: el terreno cambia cada hora y el ritmo lo marcan el mar y el sol.

Senderistas por un sendero de acantilado sobre el océano Atlántico en la costa de Marruecos
Un sendero de acantilado sobre el océano: buena parte de la ruta va por lo alto, con el mar siempre a la vista.
Senderistas por un sendero de acantilado sobre el océano Atlántico en la costa de Marruecos

El clima: por qué la costa es más fresca que Marrakech 

Quien llega desde Marrakech en verano lo nota al bajar del vehículo: en la costa hace otro tiempo. El responsable es el océano. Frente a Marruecos corre la corriente de Canarias, que según el glosario de la Sociedad Meteorológica Estadounidense baja hacia el sur a lo largo de la costa africana y va ligada al afloramiento de aguas profundas y frías. Ese mar fresco templa el aire de la orilla todo el año.

Para verlo con datos, hemos calculado con el proyecto POWER de la NASA las temperaturas medias de veinte años, de 2005 a 2024, en el tramo de costa entre Imsouane y Essaouira y en Marrakech. Cada barra va de la mínima media a la máxima media del mes.

Ver los datos mes a mes
MesCosta máx.Costa mín.Marrakech máx.Marrakech mín.
Enero18,513,618,05,3
Febrero18,813,719,26,0
Marzo19,914,522,27,9
Abril21,115,525,210,2
Mayo23,017,129,413,3
Junio24,718,733,016,2
Julio27,621,238,520,9
Agosto27,921,838,421,6
Septiembre25,620,232,617,7
Octubre24,419,428,315,0
Noviembre21,516,822,310,2
Diciembre19,514,819,26,8

El gráfico cuenta dos cosas. En verano, la costa es un refugio: en julio y agosto la máxima media se queda en torno a 28 °C, mientras Marrakech pasa de 38 °C. En invierno ocurre lo contrario con las noches: en la costa la mínima media no baja de unos 14 °C, y en Marrakech cae a 5 o 6 °C. Por eso esta costa se puede caminar prácticamente todo el año, algo poco habitual en Marruecos.

El precio de esa suavidad es el viento y la humedad. Según la misma climatología de la NASA, el viento medio a 10 metros del suelo en esta costa ronda los 21 km/h a lo largo del año, casi el doble que en Marrakech, y es más fuerte en verano. La humedad relativa media se mueve entre el 60 y el 70 %, frente a poco más del 30 % de Marrakech en julio. No es raro que la mañana amanezca con bruma y que el sol no aparezca hasta media mañana. Las lluvias se concentran de noviembre a febrero; de junio a agosto apenas llueve. Si quieres saber más sobre cómo afecta el viento a la marcha, lo contamos en nuestra guía sobre caminar con viento en el desierto.

Las mareas, el reloj del caminante costero 

En la montaña, el horario lo dictan la luz y el cansancio. En la costa atlántica lo dicta la marea. En esta orilla la marea es semidiurna: hay dos pleamares y dos bajamares cada día. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), las pleamares se suceden cada 12 horas y 25 minutos, y el agua tarda unas 6 horas y 12 minutos en pasar de la pleamar a la bajamar. Eso significa que la marea se retrasa unos 50 minutos de un día para otro.

0 h6 h12 h18 h24 hMejor para la playaMejor para la playaunas 6 h 12 minPleamarPleamarBajamarBajamar

Esquema de una marea semidiurna, no corresponde a un día concreto. Fuente de los intervalos: NOAA.

Para quien camina, la consecuencia es muy práctica. Con la marea baja aparece una franja de arena húmeda y compacta por la que se avanza casi como por un camino, y se pueden rodear a pie algunas puntas rocosas que con la marea alta quedan bajo el agua. Con la marea alta, la arena que queda libre es la seca y blanda, más cansada, y algunos pasos se cierran. Por eso, en esta costa, los tramos de playa se planifican alrededor de la bajamar y los tramos altos, por el acantilado, se dejan para cuando sube el agua.

Hay que tener en cuenta también el ciclo de la luna. La NOAA explica que las mareas vivas llegan con la luna nueva y la luna llena: las pleamares suben más y las bajamares bajan más. Una semana después, con los cuartos creciente y menguante, llegan las mareas muertas, más moderadas. Antes de salir, consulta una tabla de mareas para Essaouira o Agadir, y nunca rodees una punta rocosa con la marea subiendo si no sabes con seguridad que hay salida por el otro lado.

Grupo de senderistas caminando por la arena húmeda con la marea baja en una playa del Atlántico, Marruecos
Con la marea baja, la arena húmeda y firme es el mejor camino de la ruta.
Grupo de senderistas caminando por la arena húmeda con la marea baja en una playa del Atlántico, Marruecos

Tres terrenos en una misma jornada 

Lo que más sorprende a quien camina por primera vez esta costa es la variedad. En un solo día se puede pasar por tres terrenos muy distintos, y cada uno pide una forma de andar.

  • La playa. Con la marea baja, la orilla es el tramo más cómodo del día. Camina por la arena mojada, no por la seca, y deja que el ritmo sea regular. Ojo con las algas y las rocas cubiertas de musgo marino, que resbalan mucho.
  • El sendero de acantilado. Senderos estrechos de tierra y piedra suelta, con subidas y bajadas cortas para entrar y salir de cada cala. Aquí los bastones ayudan en las bajadas, y conviene no acercarse al borde: la roca de la costa está erosionada y el viento empuja.
  • Las dunas costeras. Algunas playas terminan en dunas que el viento sube desde la orilla. La arena blanda cansa más; en las subidas, pasos cortos y pisando en la huella de quien va delante. Lo explicamos con detalle en nuestra guía sobre cómo caminar por las dunas.

A esto se suman los cauces de los ríos, secos casi todo el año, que bajan hasta el mar. Tras las lluvias de invierno algunos llevan agua y forman pequeñas lagunas junto a la playa que hay que vadear o rodear.

Dunas de arena junto a una playa del Atlántico vistas entre las ramas de un argán, costa de Marruecos
Dunas costeras vistas entre las ramas espinosas de un argán.
Senderistas bajando por un sendero entre matorral hacia el océano Atlántico en Marruecos
Bajada entre el matorral hacia la playa, con la bruma de la mañana.
Dunas de arena junto a una playa del Atlántico vistas entre las ramas de un argán, costa de Marruecos
Senderistas bajando por un sendero entre matorral hacia el océano Atlántico en Marruecos

El arganal, un bosque que solo existe aquí 

Las colinas que bordean esta costa están salpicadas de arganes, un árbol que solo crece en el suroeste de Marruecos. La UNESCO declaró en 1998 la Reserva de la Biosfera del Arganal, que cubre unos 2,5 millones de hectáreas entre el Alto Atlas, el Antiatlas y el Atlántico, y que incluye la propia zona de Essaouira y Agadir. En 2014, además, inscribió en su lista del patrimonio cultural inmaterial los conocimientos ligados al argán, transmitidos sobre todo por las mujeres de las zonas rurales, que extraen el aceite con métodos tradicionales.

Para el caminante, el argán tiene dos caras. Da sombra en un paisaje con pocos árboles, algo que se agradece en las paradas. Pero su nombre científico, Argania spinosa, avisa: sus ramas tienen espinas que arañan las piernas y enganchan la ropa. Es una de las razones para caminar con pantalón largo por los tramos de interior. Y conviene recordar que los arganes no son un bosque sin dueño: sus frutos sostienen a muchas familias de la zona, así que no se recogen.

El océano: bañarse con cabeza 

Las playas casi vacías de esta costa invitan al baño al final de la etapa, y en muchas ocasiones se puede. Pero el Atlántico marroquí es un mar abierto, con oleaje casi constante y, en la mayoría de estas playas, sin socorristas ni servicios. La fuerza del agua se ve en la roca: arcos, grietas y cuevas que el mar ha excavado en el acantilado.

Senderistas sobre un arco de roca formado por el océano en un acantilado de la costa atlántica de Marruecos
Un arco de roca excavado por el oleaje: el Atlántico de esta costa tiene mucha fuerza.
Senderistas sobre un arco de roca formado por el océano en un acantilado de la costa atlántica de Marruecos
Corrientes de retorno

El mayor peligro en el agua son las corrientes de retorno: canales estrechos de agua que se alejan de la orilla a gran velocidad. Según la NOAA, pueden alcanzar unos 2,4 metros por segundo, más rápido que un nadador olímpico.

Si una te arrastra, no nades contra ella hacia la orilla: nada en paralelo a la playa hasta salir de la corriente y después vuelve a tierra en diagonal. Báñate solo donde el guía lo indique, nunca solo y nunca con el mar agitado.

Caravana, campamento y ritmo de marcha 

Como no hay pueblos con alojamiento en buena parte del recorrido, las rutas de varios días por esta costa se hacen con campamento. Una pequeña caravana de camellos, y a veces mulas o burros, lleva las tiendas, la cocina y el equipaje, y el caminante solo carga una mochila ligera con agua, protección para el sol y una capa de abrigo. La caravana va a su propio ritmo, a menudo por las pistas de interior, y se reencuentra con el grupo en el lugar de acampada.

Las noches en la playa o en las dunas son templadas, pero húmedas. La humedad del mar se condensa de madrugada sobre las tiendas y la ropa que se ha dejado fuera, así que conviene guardar la ropa del día siguiente dentro de la tienda. Si te interesa este tipo de ruta, en nuestro trekking por la costa atlántica hasta Essaouira encontrarás un ejemplo de itinerario por etapas.

Caravana de camellos cargados con el equipaje caminando por una playa del Atlántico en Marruecos
Los camellos llevan el equipaje y el material de acampada.
Dos senderistas desayunando en un campamento frente al océano Atlántico en la costa de Marruecos
Desayuno frente al mar antes de empezar la etapa.
Caravana de camellos cargados con el equipaje caminando por una playa del Atlántico en Marruecos
Dos senderistas desayunando en un campamento frente al océano Atlántico en la costa de Marruecos

Qué llevar para caminar por la costa atlántica 

La lista no es la misma que para el desierto o la montaña. El sol pega fuerte aunque el aire sea fresco, y el agua y la arena forman parte del camino.

  • Sombrero de ala ancha y crema solar alta. La brisa engaña: se nota fresco, pero el sol quema igual.
  • Calzado de trekking ligero que no te importe mojar, y sandalias de río para cruzar cauces y caminar por la orilla.
  • Pantalón largo y ligero para el matorral y los arganes; uno corto para la playa.
  • Cortavientos o forro polar fino para las mañanas con bruma y las noches.
  • Bastones, muy útiles en las bajadas del acantilado y en la arena blanda.
  • Bolsas estancas para el móvil y los documentos: la humedad y la arena se cuelan en todas partes.
  • Saco de dormir adaptado a noches templadas y húmedas.
  • Bañador y toalla de secado rápido, por si el mar lo permite.

Preguntas frecuentes sobre el trekking por la costa atlántica de Marruecos 

¿Cuál es la mejor época para caminar por la costa atlántica de Marruecos?

Se puede caminar casi todo el año. La primavera y el otoño son los momentos más equilibrados. El verano es mucho más fresco que en el interior, con máximas medias de unos 28 °C según los datos de la NASA, aunque con más viento. De noviembre a febrero llueve algo más y los días son más cortos.

¿Cuántas mareas hay al día en Essaouira?

Dos pleamares y dos bajamares. Según la NOAA, en una marea semidiurna las pleamares se suceden cada 12 horas y 25 minutos, por lo que cada día la marea llega unos 50 minutos más tarde que el anterior.

¿Se puede uno bañar en las playas entre Agadir y Essaouira?

Muchas veces sí, pero con prudencia: son playas abiertas, con oleaje y, en su mayoría, sin socorristas. El riesgo principal son las corrientes de retorno. Báñate solo donde lo indique el guía y nunca con el mar agitado.

¿Es difícil el trekking por la costa atlántica?

Técnicamente es fácil, sin grandes desniveles, pero exige un esfuerzo moderado: etapas de 14 a 18 km que combinan arena, sendero de acantilado y dunas. La arena blanda y el sol son lo que más cansa.

¿Qué es el arganal?

Es el bosque de arganes del suroeste de Marruecos, un árbol que solo crece en esta región. La UNESCO lo protege desde 1998 como Reserva de la Biosfera, y en 2014 reconoció como patrimonio inmaterial los saberes ligados al argán.

¿Hace frío por la noche en la costa?

No mucho. Según los datos de la NASA, la mínima media en la costa no baja de unos 14 °C ni en invierno. Lo que se nota es la humedad, que de madrugada lo moja todo; un forro polar y un buen saco de dormir bastan.