Árbol de argán: semillas, aceite y las cabras que trepan a sus ramas
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Árbol de argán: semillas, aceite y las cabras que trepan a sus ramas

El árbol de argán no se parece a ningún otro: bajo, retorcido, cubierto de espinas y capaz de aguantar 50 °C sin inmutarse. Solo crece de forma natural en el suroeste de Marruecos, y de sus semillas sale un aceite que hoy se vende en medio mundo. Muchos viajeros, sin embargo, lo descubren por otra razón: las cabras que se suben a sus ramas en la carretera de Essaouira. Vamos a ver cómo es este árbol, qué esconde su fruto, cómo se elabora el aceite de argán, qué hay de cierto en lo de las cabras y dónde verlo durante tu viaje.

En pocas palabras

El argán (Argania spinosa) es un árbol endémico del suroeste de Marruecos que puede vivir unos 200 años. Su fruto, del tamaño de una aceituna, guarda una nuez durísima con una a tres almendras: son las semillas de argán, con hasta un 50 % de aceite. Con el método tradicional hacen falta unos 50 kilos de fruto y cerca de 24 horas de trabajo para obtener un litro. El arganar es Reserva de la Biosfera de la UNESCO desde 1998, y sus saberes, Patrimonio Cultural Inmaterial desde 2014. Las cabras trepan a sus ramas sobre todo en otoño, cuando el suelo está pelado.

Cómo es el árbol de argán 

El argán, Argania spinosa para los botánicos, pertenece a la familia de las sapotáceas, y la FAO recuerda que es la única especie de esa familia presente en Marruecos. Su apellido no engaña: las ramas están erizadas de espinas. Es un árbol de porte bajo, que puede llegar a unos 10 metros, con un tronco nudoso, a menudo dividido desde la base, y una copa ancha cuya sombra se agradece en pleno campo.

Su gran virtud es la resistencia. Soporta temperaturas de hasta 50 °C y, cuando la sequía aprieta, puede quedarse en una especie de letargo y no dar fruto ese año. Empieza a producir hacia los cinco años, alcanza su máximo hacia los sesenta y puede vivir unos dos siglos. Sus hojas son, además, un pasto muy valioso para cabras, ovejas y vacas, y eso explica buena parte de su historia con el ganado.

Árbol de argán viejo con un burro descansando a su sombra
Un argán viejo en el bosque, durante una salida con viajeros. Su sombra es el refugio del ganado en las horas de calor.
Árbol de argán viejo con un burro descansando a su sombra

Dónde crece: el arganar, un bosque único 

El argán es endémico de Marruecos. Crece de forma natural en el suroeste del país, en la gran llanura que se abre al Atlántico entre el Alto Atlas y el Antiatlas, sobre todo entre Agadir, Essaouira y Taroudant. En 1998, la UNESCO declaró esta zona Reserva de la Biosfera del Arganar, la primera de Marruecos: unos 2,5 millones de hectáreas en las que viven más de tres millones de personas.

El bosque, sin embargo, ha retrocedido. Según un estudio de Said Gharby y Zoubida Charrouf, pasó de cerca de 1,5 millones de hectáreas a unas 800.000 hacia el año 2000, por la sequía y la presión humana. Marruecos ha hecho de su protección una prioridad nacional. En 2009 creó la Agencia Nacional para el Desarrollo de las Zonas de Oasis y del Argán (ANDZOA) y, dentro de las estrategias Génération Green y Bosques de Marruecos 2020-2030, prevé plantar 50.000 hectáreas de argán y rehabilitar 400.000 hectáreas de bosque de aquí a 2030.

El reconocimiento internacional ha acompañado este esfuerzo. En 2018, la FAO incluyó el sistema agrosilvopastoral de Aït Souab-Aït Mansour, construido alrededor del argán, entre los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial. Y en 2021, a propuesta de Marruecos y con el copatrocinio de 113 Estados, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 10 de mayo Día Internacional del Argán.

Arganes cargados de fruto todavía verde. Al madurar, el fruto amarillea y acaba cayendo al suelo.

El fruto del argán y sus semillas 

Lo que en las tiendas se llama «semillas de argán» merece una explicación, porque el fruto tiene varias capas. Por fuera parece una aceituna grande, verde al principio y amarilla al madurar. Bajo la piel hay una pulpa carnosa y, dentro, una nuez de cáscara durísima. Esa nuez guarda de una a tres almendras blancas y amargas: esas son las verdaderas semillas, y de ellas sale el aceite.

Anatomía del fruto del argán
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  1. Piel y pulpa. Verde y luego amarilla al madurar. Una vez seca, se separa de la nuez y sirve de alimento al ganado.
  2. Nuez. Una cáscara durísima que se parte a mano, entre dos piedras. Las cáscaras se usan como combustible.
  3. Almendras. De una a tres por nuez: son las verdaderas semillas de argán, con hasta un 50 % de aceite.
  4. Aceite. De almendras tostadas para cocinar, de almendras crudas para la cosmética. La torta que sobra alimenta al ganado.

≈ 50 kg de fruto ≈ 24 h de trabajo 1 litro de aceite

Método tradicional. Fuentes: FAO; Gharby y Charrouf (2022).

Cada árbol da de media unos 8 kilos de fruto al año, según la FAO, y del fruto se aprovecha casi todo: la pulpa y la torta que queda tras el prensado alimentan al ganado, y las cáscaras se queman como combustible.

Fruto seco de argán saliendo de una bolsa, con nueces y almendras delante
Del fruto seco a la almendra: las tres fases sobre una mesa.
Una semilla de argán entera y otra abierta en la palma de la mano
Una semilla entera y otra abierta. La cáscara es tan dura que se parte a golpe de piedra.
Fruto seco de argán saliendo de una bolsa, con nueces y almendras delante
Una semilla de argán entera y otra abierta en la palma de la mano

Del fruto al aceite de argán, paso a paso 

La UNESCO describe con detalle los gestos que las mujeres del arganar se transmiten de madres a hijas. Con el método tradicional, el proceso es largo:

  1. Recogida. Entre mayo y agosto se recoge el fruto maduro, sobre todo el que ya ha caído al suelo.
  2. Secado y despulpado. El fruto se seca al sol hasta perder cerca de la mitad de su peso; después, la pulpa seca se separa de la nuez.
  3. Partido. Es el paso más lento. Cada nuez se rompe a mano, con una piedra sobre otra, para sacar las almendras.
  4. Tostado, solo para el aceite alimentario. Las almendras se tuestan al fuego; a mano, tostar un kilo lleva de 30 a 40 minutos. Para el aceite cosmético se usan crudas.
  5. Molienda. Las almendras pasan por un molino de piedra manual, fabricado por artesanos locales, hasta convertirse en una pasta espesa.
  6. Amasado. Se añade agua tibia poco a poco, en cantidades precisas, y se amasa la pasta hasta que suelta el aceite, que se recoge a mano.
Mujeres recogiendo fruto fresco de argán en el campo
La recogida del fruto, a mano y del suelo.
Tres mujeres partiendo semillas de argán con piedras
Partir las nueces con piedras: el paso que más tiempo lleva.
Mujeres recogiendo fruto fresco de argán en el campo
Tres mujeres partiendo semillas de argán con piedras

Las cooperativas han mecanizado parte del trabajo, sobre todo la molienda y el prensado. Partir las nueces, en cambio, sigue haciéndose casi siempre a mano: según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la cáscara es tan dura que las máquinas no han dado buen resultado.

Cesta llena de almendras de argán junto a un molino de piedra tradicional
Almendras de argán listas para el molino de piedra.
Cesta llena de almendras de argán junto a un molino de piedra tradicional

Del aceite alimentario, con su sabor tostado a fruto seco, nace también el amlou, una crema de almendras, aceite de argán y miel que se unta en el pan del desayuno. El aceite cosmético, de almendras crudas, es el que se usa para la piel y el cabello.

Mujer amasando con las manos la pasta de argán en un barreño de barro
El amasado con agua tibia hasta que la pasta suelta el aceite.
Dos mujeres filtrando aceite de argán recién hecho
El aceite recién obtenido, filtrado a mano.
Mujer amasando con las manos la pasta de argán en un barreño de barro
Dos mujeres filtrando aceite de argán recién hecho

Las mujeres del argán y sus cooperativas 

El saber del argán es, ante todo, cosa de mujeres. Al inscribir en 2014 las prácticas y saberes ligados al argán en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial, la UNESCO destacó que las llamadas «mujeres del argán» enseñan el oficio a sus hijas desde muy pequeñas. El aceite forma parte de la vida social: se regala en las bodas y se sirve en los platos de fiesta.

Desde los años noventa, muchas se han organizado en cooperativas. Según la agencia oficial de noticias marroquí (MAP), más de 850 cooperativas de mujeres transforman y venden hoy productos del argán, y el PNUD calcula que unas 50.000 mujeres de la región de Souss-Massa obtienen ingresos directos de esta actividad. El aceite tiene además una indicación geográfica protegida, «Argane», desde 2010.

Visitar una cooperativa es la mejor forma de ver el proceso de cerca y de comprar aceite sabiendo de dónde viene.

Manos con henna sostienen semillas de argán en una cooperativa
Semillas de argán en manos de una artesana, con cestas de fruto y almendras alrededor.
Cestas con fruto seco y nueces partidas sobre un molino eléctrico de piedra
En algunas cooperativas, un molino eléctrico con muela de piedra hace la molienda.
Manos con henna sostienen semillas de argán en una cooperativa
Cestas con fruto seco y nueces partidas sobre un molino eléctrico de piedra

Cabras en los árboles de argán: ¿mito o realidad? 

Es la foto que todo el mundo quiere hacer: una docena de cabras en la copa de un argán, en equilibrio sobre ramas que parecen no poder sostenerlas. No es un montaje. Las cabras de la región trepan de verdad a los arganes para comerse las hojas y el fruto, sobre todo en otoño, cuando el suelo está pelado. En esa época, pasan cerca de tres cuartas partes de su tiempo de pasto subidas a los árboles.

En 2017, un equipo de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) descubrió algo todavía más curioso. Mientras rumian, las cabras devuelven a la boca las semillas del fruto y las escupen limpias, a menudo lejos del árbol madre: sin proponérselo, ayudan a sembrar el arganar. Los propios pastores podan a veces los árboles para facilitar la subida y enseñan a trepar a los cabritos.

Durante mucho tiempo esta relación tuvo también un lado práctico. La FAO recogía que las semillas escupidas por las cabras se recolectaban a mano para hacer aceite. Hoy las cooperativas trabajan con el fruto recogido directamente en el campo.

Cabras subidas a un argán junto a la carretera, con una señal hacia Essaouira
Cabras en un argán al borde de la carretera, con la señal de Essaouira al fondo.
Cabras subidas a un argán junto a la carretera, con una señal hacia Essaouira

En la carretera de Marrakech a Essaouira es fácil cruzarse con estos rebaños. Ten en cuenta que algunos árboles junto al arcén se han convertido en una parada para fotos: el pastor reúne a las cabras en el mismo árbol y espera una propina. Si te detienes, pregunta antes de fotografiar, no des de comer a los animales y fíjate en cómo están. Verlas trepar a su aire en pleno campo, durante una caminata, es otra experiencia.

Rebaño de cabras subido a un árbol de argán, con una furgoneta en la carretera
Un rebaño entero sobre el mismo argán: hasta las ramas más altas tienen inquilino.
Rebaño de cabras subido a un árbol de argán, con una furgoneta en la carretera

Del árbol a la joya: semillas de argán engastadas 

La semilla de argán ha encontrado un destino que pocos imaginan. Algunos diseñadores de joyas la pulen y la engastan en plata o en latón como si fuera una piedra fina, en anillos, pendientes o colgantes. Su color, entre el ocre y el caramelo, con vetas naturales, recuerda al ámbar o a la cornalina, y no hay dos piezas iguales, porque no hay dos semillas iguales.

Es una forma bonita de llevarse el arganar a casa, con una historia detrás: la de un fruto que maduró en un árbol espinoso, quizá pasó por la boca de una cabra y terminó en el taller de un artesano. Si te apetece una, pregunta por su origen y elige piezas hechas a mano.

Pendientes de latón en forma de media luna con una semilla de argán pulida
Pendientes de latón con una semilla de argán pulida.
Anillo de plata con una semilla de argán engastada como una piedra
Una semilla engastada en plata, como si fuera una piedra fina.
Pendientes de latón en forma de media luna con una semilla de argán pulida
Anillo de plata con una semilla de argán engastada como una piedra

Dónde ver el árbol de argán en Marruecos y cuándo ir 

Verás arganes en la carretera de Essaouira, alrededor de Agadir y en el valle del Souss, hacia Taroudant. Essaouira es una buena base, porque el arganar rodea la ciudad; te lo contamos en nuestra guía de qué ver en Essaouira.

Si prefieres conocerlo a pie, la costa atlántica al sur de Essaouira es ideal: el camino cruza la montaña de Igzoulne, cubierta de arganes y con vistas al océano. Lo explicamos en nuestra guía de trekking por la costa atlántica, y es el recorrido de nuestro trekking costero hasta Essaouira.

  • De mayo a agosto: el fruto madura y empieza la recogida.
  • En otoño: es cuando más cabras se ven subidas a los árboles.
  • El 10 de mayo: Día Internacional del Argán.

Cómo comprar aceite de argán

  • Distingue los dos tipos. El alimentario, de almendras tostadas, huele a fruto seco tostado; el cosmético, de almendras crudas, tiene un olor mucho más suave.
  • Compra en cooperativas o en tiendas que indiquen el origen. La indicación geográfica «Argane» es una garantía añadida.
  • Desconfía de los precios demasiado bajos. Cada litro supone decenas de kilos de fruto y muchas horas de trabajo.
  • En los zocos también lo encontrarás. Compara con calma, como todo lo que se compra en los zocos de Marrakech.
Puesto de aceite al borde de una carretera, con colinas cubiertas de arganes al fondo
Un puesto de aceite junto a la carretera, con el arganar al fondo.
Puesto de aceite al borde de una carretera, con colinas cubiertas de arganes al fondo

Preguntas frecuentes sobre el árbol de argán 

¿Dónde crece el árbol de argán?

De forma natural, en el suroeste de Marruecos, entre el Alto Atlas, el Antiatlas y el Atlántico, sobre todo entre Agadir, Essaouira y Taroudant. Es un árbol endémico del país.

¿Por qué hay cabras en los árboles en Marruecos?

Trepan para comerse las hojas y el fruto del argán, sobre todo en otoño, cuando apenas hay pasto en el suelo. Algunas paradas junto a la carretera de Essaouira, eso sí, están pensadas para los turistas.

¿Qué son las semillas de argán?

Son las almendras que hay dentro de la nuez del fruto, de una a tres por nuez. Contienen hasta un 50 % de aceite y son la materia prima del aceite de argán.

¿Se pueden comer las semillas de argán?

Crudas son amargas. Se consumen en forma de aceite alimentario, hecho con almendras tostadas, y en el amlou, una crema de almendras, aceite de argán y miel.

¿Cuánto vive un árbol de argán?

Unos 200 años. Empieza a dar fruto hacia los cinco años y alcanza su máxima producción hacia los sesenta.

¿Se puede plantar un argán a partir de una semilla?

Sí, el argán se reproduce por semilla, y Marruecos lo planta hoy a gran escala. Es un árbol de crecimiento lento, adaptado a climas cálidos y secos, que tarda unos cinco años en dar sus primeros frutos.

¿Qué diferencia hay entre el aceite de argán cosmético y el alimentario?

El alimentario se hace con almendras tostadas y tiene sabor a fruto seco. El cosmético se hace con almendras crudas, sin tostar, y se usa para la piel y el cabello.

Fuentes 

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